Según estudios internacionales como el Consumer Insights Report Q1-2025 realizado por The Vision Council, el 78% de los pacientes que compraron gafas lo hicieron en el establecimiento donde el optómetra realizó el examen (The Vision Council, 2025). La cifra se extrajo de los 3 meses que duró el estudio.
Durante la trayectoria profesional de los aprendices de optometría, la teoría es vital para poder conocer desde el concepto el funcionamiento de los sistemas que determinan la efectividad de un tratamiento visual para un paciente.
En el 2025 todavía hay una brecha entre la teoría universitaria y la práctica de los procesos en los laboratorios ópticos; y no hay una cifra que respalde el trabajo de campo que hacen los estudiantes de optometría en estos entornos científicos antes de graduarse.
—Es aquí en la oficina de gerencia en Grupo Empresarial Optical SAS donde nace la idea de crear una cultura óptica consciente y efectiva, empezando desde la base del gremio, que por supuesto son los optómetras; como una respuesta a la necesidad generalizada de ofrecer calidad genuina e inclusiva a las personas que usan gafas —dice Jessica Salazar, vicegerente del laboratorio colombiano GEO.

La perspectiva de Jessica S. empezó a llevar a un nivel más profundo la idea de capacitar al personal del gremio y en ese momento surgió una revelación para el equipo: Los estudiantes de optometría no tienen suficiente contacto con los procesos del laboratorio antes de ejercer su carrera, y esto produce una pequeña fisura entre la forma en que comprenden los dispositivos de corrección visual (lentes) y tanto las alternativas como la cobertura que realmente puede ofrecer un par de lentes para un paciente con necesidades visuales específicas.
Se empezó a estructurar el proyecto para permitirles a los aprendices tener contacto con el medio con el que se relacionarán el resto de su carrera y fortalecer el espectro de su conocimiento profesional. Por supuesto, no todos los optómetras trabajan desde el laboratorio; sin embargo, entender el funcionamiento de las herramientas y el trabajo técnico-artesanal que opera en un laboratorio les da una nueva perspectiva que expande el nivel de posibilidades que en la vida laboral podrían formular a un paciente que represente (o no) un nivel de complejidad superior para corregir su visión.
—La intuición y los datos en los que nos basamos para proponer, estructurar y ejecutar este proyecto fueron acertados; una prueba irrefutable es la acogida que ha tenido de parte de los asistentes en nuestras clases. Me gustaría agregar que no habría sido posible lograrlo si no hubiésemos compartido la misma visión con los doctores y directivos de la Fundación Universitaria del Área Andina —Dice Manuel Marín, Director Comercial Regional de GEO. Con resultados y opiniones como la de Manuel, salta a la vista la necesidad e importancia de implementar proyectos que respondan al mejoramiento del contexto general en el que se aplica la salud visual. En Colombia, es necesario construir entornos seguros, conscientes, pensados en el cuidado y la satisfacción de todas las personas que están en el proceso de mejorar su calidad óptica y de vida.

Este es el comienzo de un proyecto a gran escala que busca involucrar tanto a instituciones de educación superior del país como a estudiantes inscritos en la carrera y aspirantes; una propuesta que, sin temor a dudas, mejorará la aplicación práctica de los universitarios y futuros optómetras de Colombia. Si quieren hacer parte de esta iniciativa, no duden en contactarse con Grupo Empresarial Optical SAS y recuerden que GEO está con ustedes, también en la U.
